25.11.07

Zygmunt Bauman.


Zygmunt Bauman muestra que el miedo a establecer relaciones duraderas; los lazos de la solidaridad, que parecen depender de los beneficios que generan; el amor al prójimo, uno de los fundamentos de la vida civilizada y de la moral, distorsionado hasta el temor a los extraños, son consecuencia de cómo la esfera comercial lo abarca todo, cómo las relaciones, "los riesgos y angustias de vivir juntos y separados", son siempre pensadas en términos de costos y beneficios.
El homo economicus y el homo consumens definen y conforman la sociedad de mercado.

Los problemas cotidianos, el frenesí social dominante, los inconvenientes en vuestros hogares con hijos, esposa, suegra y también mascotas, y demás sucesos que hacen de las personas entes al servicio de la mera supervivencia, van complejizando en todos los ámbitos las relaciones humanas. Aunque, aún más, las amorosas y/o sexuales. Por todo ello, el sexo sólo o con amor se vuelve más que un placer un displacer y, peor aún, hasta algo obligado. No es de extrañar que el desencadenante sea la separación o el divorcio, para luego pasar a las relaciones fugaces, etéreas, líquidas y sin compromisos.


Hoy el amor y el sexo acompañan los ritmos del remolino social vigente y, lejos del "hasta que la muerte nos separe", hoy sería "hasta que los vaivenes con que nos arrastra la globalización y las prácticas culturales que esta "deforma"… nos separe". El habitante de nuestra "moderna sociedad líquida", como la define Bauman, debe unir los lazos que prefiera usar como eslabón para ligarse con el resto del mundo humano, basándose exclusivamente en su propio ESFUERZO y con la ayuda de sus propias habilidades y de su propia persistencia; algo muy común en aquellas personas que adoptan la perspectiva liberal como la forma de vida más plausible. Errooooooooor!!!

Muchos hombres y mujeres desconfían o son reacios todo el tiempo de estar plenamente relacionados y para siempre.

Aunque estos vínculos logrados no tienen ninguna duración, esa conexión NO debe estar bien anudada, para que sea posible desatarla rápidamente cuando las condiciones cambien, algo que en la modernidad líquida seguramente ocurrirá una y otra vez.


Muchos hombres y mujeres se sienten descartables y abandonados a sus propios recursos, siempre ávidos de la seguridad de la unión y de la mano servicial con la que puedan contar en los malos momentos; desesperados por relacionarse. Sin embargo y contradictoriamente, desconfían o son reacios todo el tiempo de estar plenamente relacionados y para siempre.

Los "individuos líquidos" modernos consideran que sólo se puede entrar en el amor y en la muerte una única vez. Nadie puede aprender a amar, tal como no se puede aprender a morir. Cuando llegue el momento, el amor y la muerte caerán sobre nosotros, sin saber siquiera cuando.

Anticipándose al esquema que habría de prevalecer en nuestros tiempos, Erich Fromm (quien ha sido miembro de la Escuela de Frankfurt) intentó explicar la atracción por el "sexo en sí mismo" (el sexo "por derecho propio", la práctica del sexo separada de sus funciones ortodoxas), caracterizándolo como una respuesta (equívoca) al siempre humano "anhelo de fusión completa" a través de una ilusión".


Unión, ya que eso es exactamente lo que hombres y mujeres buscan denodadamente en su intento por escapar de la soledad que sienten o temen sentir. Ilusión, ya que luego de la unión alcanzada durante el breve instante del orgasmo "deja a los desconocidos tan alejados como lo estaban antes" de modo tal que "sienten su extrañamiento aún más profundamente que antes". Al cumplir ese rol, el orgasmo sexual "cumple una función no demasiado diferente del alcoholismo o la adicción a las drogas"; es intenso, pero "transitorio y periódico"

Como una transacción comercial:


Al comprometerse con una relación que no significa nada a largo plazo, se deja librado a su cálculo y decisión la posesión o el abandono de la inversión. Este hecho aumentaría aún más la inseguridad de la pareja."No se llevarán sus riquezas a la tumba", advirtió el profeta-santo Baxter a su grey. Y lo mismo se puede aplicar a las relaciones humanas; Usted no se llevará sus relaciones a su próxima vida… y si se las lleva no habrá conocido otro episodio para saborear y disfrutar…

La tradición católica, referida a las uniones matrimoniales, influyó durante siglos en muchas culturas proporcionando las bases del amor eterno. Pero hoy y más que ayer, la mujer fue ganando los primeros planos en el tejido social, ocupando lugares antes dominados por el sexo opuesto. Estos cambios se trasladaron a todas las esferas, pero especialmente en el matrimonio, hicieron que las decisiones, laudos y plazos matrimoniales no sólo las tomen los hombres. O el influjo eclesiástico.

"Amor Líquido" revela las injusticias y las angustias de la modernidad. Pero no es absolutamente pesimista, también expresa su esperanza en el ser humano, convencido de que es posible superar los problemas que plantea la moderna sociedad líquida".